Los barcos de la emigración (II).




LA HISTORIA: ¿la conocemos? ¿se repite?

Hoy los grandes barcos como el Queen Mary 2, Queen Victoria, Brilliance of the Seas, Costa Fortuna, Aida Blu, Aida Diva, Carrusel, Thorason Spirit, Nordnorge o el Seven Seas Voyager, hacen que los puertos canarios lideren el tráfico de cruceros de recreo y de pasajeros en la zona atlántica. Y junto a estos visitantes de clase social media-alta, a los que se agasaja y se les brinda todo tipo de atenciones, en orden al interés económico que este turismo tiene para las Islas Canarias, seguimos recibiendo a miles de inmigrantes ilegales que han abandonado su tierra con lo puesto, y que han invertido sus ahorros en pagar a las redes mafiosas, -cobran unos 1.200 euros a cada inmigrante-, el que para algunos de ellos será su último viaje.

Según datos de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, los inmigrantes interceptados en las costas españolas cuando intentaban llegar a nuestro país de manera irregular mediante pateras, fueron, en el primer cuatrimestre del año 2005, un total de 2.726. Frente a un total de 3.168, en el mismo período del año 2004. De estos, llegaron a las costas canarias, en el primer cuatrimestre del 2005, un total de 1.159, y en el mismo período del año 2004, arribaron 2.284.

En los primeros diez meses del año 2005, se interceptaron 9.542 inmigrantes ilegales que pretendían alcanzar en patera el territorio español, frente a los 13.049 inmigrantes registrados en igual período del año 2004, sin contar los que fueron detenidos al utilizar otras vías de entrada como aeropuertos y puertos, sobre todo el aeropuerto de Madrid-Barajas y el Puerto de Algeciras.

Estas cifras siguen en aumento imparable, y a mediados del mes de mayo de 2006, solamente en un fin de semana, arribaron a las costas canarias 974 inmigrantes a bordo de cayucos procedentes de Senegal. Y hasta esa fecha, y desde el comienzo del año 2006, llegaron a Canarias por vía marítima más de 5.600 inmigrantes irregulares con origen fundamentalmente de Mauritania y Senegal. A lo largo de todo el 2006 alcanzaron las costas isleñas , en cayucos, 31.378 personas. En el año 2007, lo hicieron 12.478, y en el 2008, 9.181 inmigrantes.

Si estos son los llamados inmigrantes irregulares, ilegales o sin papeles, que fueron detenidos; ¿cuántos consiguieron llegar sin ser descubiertos y deambulan por nuestras calles de forma clandestina, mal viviendo de la caridad ajena o sujetos a desaprensivos sin escrúpulos que los explotan laboralmente sin ningún tipo de derechos o les obligan a ejercer la prostitución? Hay que tener en cuenta que aunque la inmigración en patera es la más llamativa, y la que habitualmente se refleja en los medios de comunicación, ésta no llega a representar ni siquiera el uno por ciento del total de la inmigración ilegal. Y aún más, ¿cuántos se quedaron en el camino del desierto sahariano, y cuántos perecieron tragados por las aguas mediterráneas y atlánticas? En cifras que sólo pueden ser aproximativas, algunas organizaciones no gubernamentales calculan que se han ahogado unas 6.000 personas desde el comienzo del presente siglo hasta finales del año 2006; y estiman que por cada cuerpo recuperado hay tres desaparecidos. Sólo a finales del 2005, perecieron ahogados alrededor de 1.700 inmigrantes, en su intento desesperado por llegar desde las costas mauritanas a las Islas Canarias a bordo de cayucos. En el 2008, cerca de 50 personas han perdido la vida. Cada vez son más los menores y mujeres, incluso embarazadas, que se encuentran entre los desaparecidos y ahogados.

Es una situación inversa a la vivida en la primera mitad del siglo XX, y en general hasta bien entrados sus años setenta, en que los isleños se atrevían a surcar el océano. Muchos canarios dejaron sus ilusiones y sus vidas en el gran cementerio oceánico, la historia se repite en nuestros días con otros seres humanos de otras razas y nacionalidades, que reciben la misma sepultura junto a nuestros ancestros. Es una situación inversa, pero las causas son las mismas: búsqueda de la supervivencia y de mejores expectativas de desarrollo económico, social y cultural, tanto personal del emigrante como de su familia. Y hay que decir que la solución, también es la misma: la emigración masiva finaliza cuando los países de origen se equiparan en desarrollo económico, político-social y cultural con los países receptores. Mientras los países de origen no alcancen metas de bienestar equiparables a los países desarrollados, que hagan poco atractiva la emigración para sus habitantes, el "efecto llamada" persistirá. Este efecto podrá tener mayor o menor intensidad cíclica en las corrientes migratorias en función de las mayores o menores restricciones de las leyes, o del mayor o menor grado de control de las salidas o entradas fronterizas, y de la mayor o menor estabilidad política de los países. Pero en definitiva, el factor económico y de desarrollo de los países seguirá siendo la causa estructural subyacente del fenómeno migratorio, fenómeno por otra parte, que como queda dicho tiene carácter cíclico, como cíclicos son los períodos económicos de “vacas gordas y vacas flacas”. Se puede decir que hay que aprender a convivir con el hecho migratorio de forma permanente, y que la globalización económica debe de ir acompañada de un reparto justo y equitativo de la riqueza entre todos los países y sus habitantes, para que podamos hablar de la emigración como un fenómeno consustancial al ser humano, que lo es, y además como un fenómeno enriquecedor de la convivencia, solidaridad y de la evolución de la especie humana. En definitiva, y dicho de una forma muy gráfica: "si yo como, mi vecino tiene que comer para que yo pueda seguir comiendo".

No caigamos en el olvido, ya que en éste descansan los cimientos de la guerra, la injusticia y la insolidaridad. Antes fuimos nosotros, ahora ellos, más tarde ¿quiénes serán? ¿Acaso ellos y nosotros no somos los mismos?

DOS NOTICIAS SOBRE LA INMIGRACIÓN CLANDESTINA.

El día 22 de julio de 2007, aparecieron dos noticias publicadas en el teletexto de Televisión Española, sobre las que propongo una reflexión. En las noticias textualmente se decía:

SUSPENDEN LA BÚSQUEDA DE INMIGRANTES EN TENERIFE:

"Salvamento Marítimo ha suspendido las tareas de búsqueda de las más de 50 personas que desaparecieron después de que durante la madrugada del jueves, a unas 98 millas del sur de Tenerife, volcase el cayuco en el que viajaban.

El naufragio se produjo debido al nerviosismo de los ocupantes y a una fuerte ola que impidió su trasbordo a las embarcaciones de rescate Luz de Mar y Conde de Gondomar.

Este ha sido uno de los naufragios con más número de muertos durante los últimos años. Se estima que la cifra puede llegar a los 80, aunque nunca se podrá confirmar".

LLEGA PATERA CON 70 INMIGRANTES A BARBATE (CÁDIZ):

"La Guardia Civil, con el apoyo de la Policía Local, ha localizado ya a ocho de los 70 inmigrantes que este sábado llegaban en una patera a la playa de la Hierbabuena, en Barbate.

Tres patrullas del instituto armado y dos de la Policía Local continúan con las labores de búsqueda del resto de los inmigrantes, después de que huyeran hacia el monte una vez que la embarcación tocó tierra.

Por su parte, los ocho inmigrantes interceptados, todos mayores de edad, se encuentran en el módulo de Salvamento de Cruz Roja. Posteriormente serán trasladados a dependencias policiales".

Hasta aquí las dos noticias. La reflexión podría girar alrededor de las siguientes preguntas:

¿Es suficiente dedicar dos días a la búsqueda de 80 inmigrantes naufragados desaparecidos en alta mar? ¿Se hubiesen dedicado esos mismos días para localizar a un solo náufrago español o europeo? ¿Cuántos días dedicarán las fuerzas de seguridad a localizar a los 62 inmigrantes huidos? ¿Fueron suficientes los medios materiales y humanos empleados en el rescate de los inmigrantes naufragados? ¿Cuántos medios materiales y personales se dedicarán a detener a los inmigrantes huidos? ¿Qué es más importante: la vida humana o la supuesta "seguridad" de la frontera de un país? Y ochenta vidas humanas, ¿son importantes? o "nunca se podrá confirmar".

Me parece que otra vez caemos en el olvido, y por lo tanto, en la injusticia e insolidaridad. Y surge la misma interrogación: ¿Acaso ellos y nosotros no somos los mismos?

LAS ILUSTRACIONES DE LOS BARCOS.

Las ilustraciones de los barcos, que se presentan en la Galería, son acuarelas en miniatura (9 x 6,5 cm.) del gran pintor tinerfeño Juan Davó (1897-1967), verdaderas obras de arte que denotan su dominio del dibujo, de la técnica de la acuarela y de la miniaturización.

Las acuarelas fueron pintadas por el artista en la década de los años 50 del siglo pasado, trabajando en la Litografía Romero de Santa Cruz de Tenerife, posiblemente para que sirvieran de ilustración publicitaria en cajetillas de cigarrillos.

Carmen Ana González González, en su biografía sobre el pintor Juan Davó Rodríguez, recoge que éste nació en Santa Cruz de Tenerife el 27 de enero de 1897. Su gran maestro fue Ángel Romero Mateos (discípulo directo de Sorolla), que supo transmitirle la preocupación por la luminosidad en el color. En 1920, abandonó su tierra natal para instalarse en Madrid, continuando sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Conoció al pintor vasco Ignacio Zuloaga del que tomaría su preocupación por las tonalidades grises. En 1926 ingresa en los talleres de la Litografía Romero de Santa Cruz de Tenerife, con el cargo de director artístico, alternando este trabajo con la práctica de la pintura. En 1957, se trasladó a Puerto Rico donde permanecería hasta el año 1962, en que se afincó en Seattle. Posteriormente en el año 1966 volvió a Tenerife, donde moriría el 4 de marzo de 1967.

La obra de Juan Davó es amplia, tanto por número de realizaciones como por la variedad de técnicas utilizadas dominadas por el óleo, pasando por el temple, la acuarela y la aguada. Tenía pasión por el dibujo y también hay que destacar su buen hacer en el campo del grabado.


                              BARCOS Nº 3 (Descarga presentación en PowerPoint: 5,93 MB).Nuevo

BIBLIOGRAFÍA:

- La emigración canaria contemporánea (siglo XIX).- Julio Hernández García.- Colección Guagua.- Ediciones Cabildo Insular de Gran Canaria.- Las Palmas, 1987.
- La emigración canaria a América.- Manuel Hernández González.- Viceconsejería de Emigración del Gobierno de Canarias.- 2005.
- El pintor tinerfeño Juan Davó: su vida y su obra (1897-1967).- Carmen Ana González González.- Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros de Canarias, nº 150.- 1990.


 
 
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